miércoles, febrero 15, 2006

EL ARTE DE MACHACAR AL GOBIERNO

Anonadada me tiene el Partido Popular con su infinita capacidad para desdecirse. Ahora, tras promover durante su mandato, la reforma del Código Penal, tipificando como delito la convocatoria de Referendos, sin competencia para ello, y después de haber sido el único partido que votó en contra de la derogación de dicha reforma, el 21 de abril del 2005 -bajo el mandato del gobierno socialista- decide, contradiciendo todos sus planteamientos anteriores, convocar un referéndum ilegal, y que le habría costado la cárcel a Rajoy, de haberse llegado a aplicar íntegramente su famosa reforma penal.

Si este inconsecuente alarde de incongruencia nos resulta sorprendente, también “flipamos” con su juego de muñeca, o giro de posiciones, sobre el tema de la financiación autonómica, cuando, remontándonos a no hace tanto tiempo, recordamos que Zaplana defendió la cesión del 50% del IRPF a las Comunidades Autónomas siendo Presidente de la Generalitat Valenciana, mientras que en la actualidad, el partido de la oposición, critica duramente esta medida, recogida en el texto del futuro Estatuto Catalán, como causante de la desmembración de España. ¿Por qué el PP respalda la futura reforma del Estatuto Valenciano, y ataca ferozmente el texto del Estatuto Catalán, siendo ambos semejantes, en los aspectos fundamentales?

Claro, que el Partido Popular ya nos tiene acostumbrados a estas ambigüedades en sus posturas, a este doble rasero de medir, según sus conveniencias, o como popularmente se dice, a estos continuos cambios de chaqueta. Aun no hemos olvidado que, en su momento, 5 de los 16 miembros de AP votaron en contra -y 3 se abstuvieron- de la Constitución que nos ampara y en la que ahora se basa para defender la, supuestamente amenazada por el Estatut, unidad de España, cayendo nuevamente en contradicciones difíciles de explicar.

La estrategia política del PP, requiere cualidades anímicas muy especiales en sus líderes, que han de “dar la cara” sin el más mínimo pudor, y con la mayor naturalidad del mundo, cada vez que donde decían digo dicen Diego. No es lo que esperaríamos de una oposición verdaderamente preocupada por el futuro del País, pero a ellos les basta; Y es que, defender la estabilidad del Estado, por encima de partidismos, requiere un ejercicio de responsabilidad que implica cierta generosidad.

La hoja de ruta del PP consiste, básicamente, en minar los cimientos del Estado, aunque implique un alto riesgo para el desarrollo económico, el bienestar, e incluso puede que para la paz, ahora manifestándose contra todas y cada una de las Leyes aprobadas por el Parlamento, durante el mandato Socialista, ahora insultando al Presidente del Gobierno, ahora intrigando con Bush, e incluso aliándose con los sectores -que no toda- más conservadores de la Iglesia, y últimamente, hasta haciéndole guiños a Mena, o dejándose querer por Tejero, con tal de hundir al Gobierno de Rodríguez Zapatero. Aplicando aquello de que “el fin justifica los medios” desarrollan un rígido plan de bombardeo, que prescinde de toda limitación moral, no deja ninguna cabida a la razón, ni admite posibilidad de diálogo, ni mucho menos, observa respeto por el resultado de las urnas y el orden establecido por las Leyes, según se desprende de actuaciones, como su convocatoria de Consulta Popular, fuera de sus competencias, y con el agravante de hacerlo sobre una Ley Orgánica, en plena tramitación Parlamentaria, y cuyo procedimiento ha seguido todos, y cada uno, de los pasos exigidos por la Ley.

Pero claro, ese grupo, insertado en el PP, que llamamos derecha cavernícola, y a la cual pertenecen algunos de sus dirigentes, tiene un sentido de la democracia tan peculiar, que no incluye el respeto a la voluntad popular reflejada en el Parlamento, y a base de poner en tela de juicio, la nítida legalidad del resultado electoral, de las últimas elecciones, han logrado “salir en los papeles”, haciendo el ridículo más espantoso, y nada menos que en The New York Times, en un artículo titulado “militares trogloditas en España”, y en el que dicho periódico, pide a la oposición española, que acepte la legitimidad democrática del parlamento actual, apoyando la acción de Gobierno, y recordándole las trágicas consecuencias que nos acarreó esa misma actitud en el 36, que viene a ser lo que pensamos aquí la mayoría, que con un miedo justificado por nuestra histórica experiencia colectiva, estamos hartos, y no le vemos la gracia a este arte de machacar al Gobierno.

Milagrosa Carrero Sánchez

http://milagrosacarrero.blogspot.com/

domingo, enero 29, 2006

LA MOVILDEPENDENCIA, MÁS QUE OTRA ADICCIÓN

Mientras espero, con mi coche parado, detrás de un semáforo en rojo, observo que el conductor del vehículo contiguo, parece estar hablando solo, aunque a juzgar por sus curiosas carantoñas, se diría que está a punto de sucumbir a los encantos de la más tierna de las ninfas . Supongo que está hablando a través del manos-libres del móvil, y por lo que llevo aprendido de lectura de labios, y lenguaje no oral, casi podría adivinar que está diciendo.

Si hace cinco años, hubiera visto a alguien conduciendo en ese estado, quizás habría llamado al 092 preventivamente. Claro que entonces la gente que conducía sin compañía, se limitaba, en el más excéntrico de los casos, a mover los labios para cantar, aunque eso sí, produciendo un curioso efecto igualmente ridículo visto desde fuera. Hasta entonces, era tan poco frecuente que la gente nos paseásemos por la calle con el móvil en la oreja, que sacarlo en plena vía pública resultaba un gesto ostentoso, próximo a la pedantería. En ese breve periodo de tiempo la mentalidad ha dado tantas vueltas que ahora, apenas suena la “musiquita” del famoso “invento”, todos echamos la mano al bolso, o al bolsillo, por si es el nuestro . El que más y el que menos, aprovecha el recorrido, o el paseo, para hacer algunas llamadas, práctica que se ha vuelto tan habitual, que son bastante numerosos los transeúntes que hablan mientras caminan.

Y es que este pequeño radiotransmisor, que ha poblado nuestro paisaje de necesarias pero polémicas antenas, casi se ha convertido en una prolongación de nuestro cuerpo por méritos propios.

Claro que hay quien se resiste todavía a la innegable utilidad del aparato, con el sólido argumento de negarse a su control, y con parte de razón, si consideramos, que llevarlo encima supone indudablemente, el estar localizado las 24 horas del día, y no solo por la suegra, o por el novio, sino por el operador telefónico que tengamos contratado, que podría disponer, si la ley del lugar no se lo impide, de todas las conversaciones que vuelan entre sus antenas, a merced igualmente, de cualquier servicio de investigación. Las posibilidades técnicas de que disponen las redes de telefonía móvil, son en este sentido, suficientes para acabar con la poca intimidad que nos quedaba, y en el frente de batalla, sobre la regulación legal del novedoso invento, saltan chispas a lo largo del globo.

Pero el móvil ha llegado a ser, sobre todo, indispensable. Es parte de la revolución de las comunicaciones
No quiero imaginarme a los miles de hombres y mujeres, bien empresarios, bien trabajadores autónomos, o por cuenta ajena, que lo usan como herramienta de trabajo, prescindiendo de él, en una caótica e improductiva jornada contra las ondas.
En el terreno del uso particular sus aplicaciones son innumerables: A los padres les proporciona cierta tranquilidad cuando sus hijos salen de “marcha”; En la carretera es el mejor amigo del viajero, en caso de percance; Nos permite movernos, aunque esperemos una llamada importante; Y por si fuera poco, nos ofrece el necesario soporte logístico, para asumir, incluso, ciertos riesgos, que evitaríamos sin contar con el apoyo de esta pequeña emisora, que puede sacarnos de apuros, en el momento más inesperado. Recordemos que el móvil, además de permitirnos aprovechar el tiempo, y chatear con simpáticos y prácticos mensajes de 0.12€, ha salvado muchas vidas.

Alrededor de este imponente adelanto tecnológico se han tejido toda clase de historias. Hay quien gracias a él se ha enamorado, y hay quien ha suspendido los exámenes por habérselos chivado vía sms, desde el otro lado de la línea.

En mi caso particular, esta desmedida defensa del “aparatejo”, es obligada. Él ha venido a auxiliar mi perezosa memoria, dejándome guardar todos los teléfonos de mis familiares y amigos. Apenas me sé, hoy por hoy, el número de mi madre. Si me lo dejo en casa estoy perdida, y en las interminables esperas de “la consulta del médico” o la peluquería, me libera del tedioso recurso de empaparme con los titulares de la prensa amarilla: a falta del periódico borro los mensajes, y repaso mi agenda ¿Quién da más?.
Si la rutinas diaria nos somete, a la meticulosa repetición periódica, de una inalterable relación de procedimientos, y la lista de nuestras adicciones suele crecer con los años y con la cintura, yo no sé ustedes, pero en mi caso, ahora habría que añadir a este listado, la móvil-dependencia, que a mi modo de ver, es algo más que otra adicción.

Milagrosa Carrero Sánchez




lunes, enero 16, 2006

¡ QUE HERMANOS TAN BIEN AVENIDOS! ¿HAN PARTIDO?

Complicado asunto el de la separación de bienes comunes, y repartición de herencias, que me viene a la cabeza inevitablemente cuando los medios de comunicación, me recuerdan, muy a pesar mío, las negociaciones sobre el Estatuto Catalán. Y es que por más que se insiste en la variedad de aspectos que el proyecto recoge, el tema estrella sigue siendo la financiación. Y no es para menos. Al fin y al cabo, es imposible hablar con propiedad del sistema de financiación de Cataluña en particular, sin referirse al de todo el Estado.

No quisiera que estas meditaciones se interpretaran como un ataque a la iniciativa Catalana, ni mucho menos como una crítica sarcástica, sólo pienso y con derecho, en las alternativas para Extremadura.

Bien mirado, un diseño confederal del estado, o uno federal, es una opción que hasta podría interesarnos. Ya me estoy imaginando los pormenores de la Nación o nacionalidad Extremeña, que por lo que a mí respecta puede llamarse región, o comunidad. Para empezar regularía la explotación de nuestras Centrales Eléctricas, cuyo administración sería competencia de la Junta, cuya Hacienda Pública Extremeña controlaría el total de los impuestos sobre la producción y el tráfico de energía -no sólo un canon- así como sobre su exportación al resto de las Naciones Españolas , Europeas, o el resto de los países. Las compañías que pagaran rigurosamente sus impuestos, no tendrían que preocuparse por una posible nacionalización, que siempre nos quedaría como el último recurso, aunque sería interesante determinar una cantidad de kilovatios para consumo interno de la Región Extremeña, con vistas al desarrollo industrial de la misma.

En cualquier caso, Extremadura no tendría inconveniente en mostrar su solidaridad con las otras Naciones Españolas, cediendo una cierta cantidad de su recaudación, que podría ser de hasta el 30 o el 40 por ciento.

En cuanto a la explotación de las cuencas del Tajo y Guadiana, primaría la coordinación con Portugal, y con Castilla-la Mancha, limitando los trasvases con criterios estrictos, en tanto en cuanto no andamos nada sobrados de recursos hídricos, y no se entiende que los trasvases que tan generosamente se nos prometieron cuando nos manifestábamos contra el del Tajo-Segura, recogidos el Plan Hidrológico Nacional, se esfumaran , mientras se sigue desecando al Tajo, ante nuestros estupefactos ojos.

En el terreno de la educación continuaría un poco con la línea actual, pero aprovecharía para desplazar a horario vespertino la religión. Seguiría apoyando la enseñanza pública, y financiaría los libros de texto, además de aumentar el presupuesto para ayudas.

Con los funcionarios y personal al servicio de la administración autonómica en general, abordaría su equiparación salarial con los del resto de los territorios, diseñando un plan de estabilidad para nuestros interinos, y formas de acceso a la función pública que valorasen la experiencia.

Ya sé que algunas de estas cosas son ya competencias autonómicas, y no soy capaz de mejorar los planes de la Junta en muchos terrenos, como es el plan de vivienda, del que podremos presumir en breve, pero que duda cabe que con mayores recursos, sería más fácil acometer estas mejoras.

Habrá a quien no le salgan las cuentas, y que piense que es imposible que una Comunidad Autónoma se quede con más tajada del Pastel , y que a las demás no les toque menos. Pero hay que entender que si Extremadura pudiera disponer de los impuestos sobre la Energía que produce, podría alcanzar un ritmo de desarrollo que tiraría del carro del resto de las comunidades, y por otro lado, es la única forma de proporcionar a la comunidad los adecuados servicios, como Policía Autonómica, televisión de producción propia, la mejora de nuestros servicios sanitarios, y veterinarios, o de la red de carreteras, lo que crearía sin duda una cantidad de puestos de trabajo que también se están necesitando.

¡Podrían hacerse tantas cosas que les animo a brindar, con un buen cava por ello! El único problema, en esto de la financiación, es ponerse de acuerdo en el reparto, y eso me recuerda un popular dicho de nuestra tierra que se refiere al efecto pernicioso de las reparticiones de herencias entre hermanos, y que dice así:
¡Que hermanos tan bien avenidos! ¿Han partido?

Milagrosa Carrero Sánchez

martes, enero 10, 2006

SACAR AL PERRO A “HACER SUS NECESIDADES”

El barrio en el que vivo, es uno de esos barrios donde la gente, llegando en fin de semana, se coloca su chándal de paseo, y sus deportivas, y se echa a la calle, con su “yorkshire”, o con su “labrador retriever”, un poco a andar, otro poco a hacer “buena vecindad”, y muchas veces con el pretexto y motivo, de sacar al perro a “hacer sus necesidades”.
Esto de sacar al perro a “hacer sus necesidades”, giro lingüístico que todos entendemos, y que se refiere a una sola, y muy concreta de las necesidades del animal, es una vieja costumbre, practicada hasta ahora, con la mayor naturalidad, por la gente de bien, que amante de los animales, acoge cariñosamente a un perro de compañía, en su propio hogar, y se molesta en cuidarlo, con las incomodidades que comporta, que no son pocas, y en pagar los gastos veterinarios y de manutención que implica. Responsabilizarse de un animal de compañía, no es cómodo, ni barato. Muchos de mis amigos sacan a “pasear a su perro, antes de irse al trabajo, de noche todavía, y una vez que el sol se ha puesto nuevamente, para que el animal pueda desahogarse, y hacer sus necesidades en la vía pública, sin plantearse, salvo excepciones, el menor problema.
Y es cierto que en la España del IX, y primera mitad del XX, no había problema alguno en que los perros “hicieran sus cosas” en la calle, como tampoco lo había en dejar las gallinas sueltas por los pueblos, o en salir a defecar al patio.
Las costumbres higiénicas, han variado bastante en pocos años. Hace un lustro, en pocos pueblos había alcantarillado público, y aun en menos, agua corriente. El cuarto de baño, el calentador, y la cisterna del inodoro, son inventos incorporados hace no tanto tiempo, a nuestros hábitos de vida. Mi abuela, que era “de pueblo”, al igual que el resto de sus paisanos, para poder lavarse, en sus tiempos, tenía que calentar el agua, en una cocina de leña, y servirla luego en una “jofaina”, o en un lavabo. Y esta laboriosa operación tenía que repetirla para cada uno de los miembros de la numerosa familia, que, como era muy normal, por aquel entonces, sumaba un total de siete hijos, aparte de la pareja.
Si bien en las grandes ciudades, la necesidad de una redes de saneamiento comenzó a materializarse, a partir de las grandes epidemias de peste y cólera, de la edad media, todavía en el Madrid del siglo XVIII, no existía un sistema de alcantarillado, y las aguas residuales y basuras se arrojaban desde las ventanas al grito de “¡agua va!”. ¿Quién no ha oído contar, que en las ciudades de nuestra España profunda, hasta casi la posguerra, era práctica habitual el retrete compartido por varios vecinos, o que eso del agua precalentada, se consideraba un lujo, no al alcance de todos?.
En este mundo, de hace apenas un siglo, donde era frecuente ver elegantes señores orinando en las esquinas, o haciendo uso de hermosas escupideras en los cafés de más postín, nadie podía imaginar que hoy por hoy, estuviéramos a punto de prohibir el consumo de tabaco en los lugares de trabajo, y ni mucho menos, que a alguien pudiera molestarle, que un chucho, “depositara” sus “deposiciones”, valga la redundancia, en plena vía pública.
Nuestra relación con el mundo animal ha cambiado mucho en el último siglo, en este país. Prácticamente, hemos pasado, de compartir techo con el ganado doméstico, como cerdos, gallinas, y vacas, a la cría y explotación intensiva, del ganado estabulado, en sofisticados e higiénicos establos, controlados, en muchas ocasiones por inteligencia artificial. Han aparecido asociaciones por la defensa de los animales, y contra su maltrato, la sanidad pública veterinaria, controla y comprueba el estado de las poblaciones de las diferentes especies animales, previniendo enfermedades y epidemias, con una exhaustiva normativa, y una amplia red de profesionales a su servicio. Se han dictado leyes que regulan tantos aspectos de la relación “persona–animal”, que hasta la forma de sacar al perro a la calle, está, como no podía ser de otra manera, legislada.
La distintas normativa sobre tenencia de perros, regulan, desde las vacunas obligatorias, hasta la cartilla sanitaria exigida por la ley, pasando por los oportunos registros de canes, creados en los ayuntamientos de numerosas ciudades.
Atendiendo a las inquietudes suscitadas por los esporádicos, pero persistentes ataques de perros a personas, a veces con resultados de graves lesiones, e incluso muertes, se publicó el Real Decreto 287/2002, de 22 de marzo, por el que se desarrolla la Ley 50/1999 de 23 de diciembre, sobre el régimen jurídico de la tenencia de animales potencialmente peligrosos, al objeto de preservar la seguridad de personas, bienes y otros animales, en el que se establece, el catálogo de los animales de la especie canina, que pueden se incluidos en esta categoría, así como los criterios mínimos para la obtención del certificado de capacidad física y aptitud psicológica, exigidos a los dueños de estos animales, los cuales están obligados además, a obtener una licencia, y a pagar un seguro de responsabilidad civil por daños a terceros, por una cuantía también determinada legalmente.
Pero ¿ quien protege a los peatones contra las heces fecales de los perros? Para muchas ciudades, este problema, no alcanzando proporciones de alto riesgo sanitario, sí comienza a resultar, cuando menos, incómodo, y no pocos de nuestros ayuntamientos, han probado ya de todo, empezando por el famoso “pipi-can, y acabando por la imposición de sanciones, a quienes no cumplen las medidas reguladoras que han dictado, en este sentido, y que obligan a los dueños de perros, a recoger sus heces, de la vía pública.
Nadie tiene derecho a colocarnos un “mojón” en la suela del zapato, ni a sembrarnos las aceras de restos orgánicos, con sus correspondientes “moscones”, porque sencillamente, le resulte cómodo.
Ya empieza a resultar incongruente, esa imagen del más normal de los vecino o vecinas, esperando con la mayor naturalidad del mundo, a que su “chucho”, nos convide a todos, con su maloliente e insalubre regalo.
Yo creo, que este nuevo problema de nuestras masificadas ciudades, es una cuestión de desajuste o desfase educativo, y que se resolvería fácilmente con unas cuantas buenas campañas de concienciación ciudadana, tan persuasivas como las que hemos visto ya en televisión, pero más amplias . Y como no tengo ninguna duda, de que los dueños de los perros, yo la primera, son gente preocupada, y cívica, estoy convencida que a poco que se les haga ver, lo absurdo de “pasarle” las”mierdas” de su mascota, al vecino, asumirán la costumbre, ya empleada por los más concienciados, de no dejar las “cacas” de su querido animal, olvidadas en esa calle, que por ser de todos, se merece tanto respeto, como nuestra propia casa, a la hora de “sacar al perro a hacer sus necesidades”.

Milagrosa Carrero Sánchez

martes, enero 03, 2006

DESEOS PARA EL AÑO NUEVO

La sencilla gente, de nuestra tierra, y sé de que hablo, porque me encuentro en este grupo, contempla, con cierta preocupación el futuro, que las nuevas coyunturas a nivel Europeo, y mundial, están determinando, en lo que se refiere al desarrollo económico de nuestra Comunidad
Repasando las posibilidades de desarrollo de cada uno de los tres sectores productivos, primario, secundario, y terciario, o lo que es igual, el campo, la industria, y los servicios, si se quieren expresar así, nos encontramos, de entrada, con respecto al primero, unas severas condiciones de supervivencia para nuestra agricultura y ganadería tradicionales.
Por un lado, tenemos que la Política Agraria Común, destina cada vez menos fondos a la agricultura, según denuncian los agricultores Europeos, en su Declaración de Estrasburgo de octubre de 2005, basándose en datos de la propia Comisión Europea.
Por otro lado, es de lógica entender, que a medida que se incorporan nuevos países a la CE, el nivel medio del nuestro, va resultando comparativamente superior, con lo que disminuyen esos fondos para el desarrollo rural, que tanto han favorecido a Extremadura.
Según los últimos planteamientos de la PAC (Política Agraria Común), puede decirse , que las subvenciones y ayudas concedidas al sector agrario, serán en un futuro, paulatinamente, más limitadas, y decrecientes, a la vez que selectivas, según los tipos de explotaciones, o de producción, primándose siempre los proyectos proteccionistas del medio ambiente, y eso sí, concediéndose especial atención a las zonas en peligro de desertización, tanto humana, como física, como sería el caso de Extremadura.
Por último, en el plano internacional, hay que considerar el efecto negativo, de las políticas globales sobre nuestras agricultura y ganadería.
Los 149 países de la Organización Mundial de Comercio, reunidos recientemente, en su Cumbre de Hong Kong, han acordado eliminar en el 2.013, los subsidios a la exportación, de los productos agrícolas, comprometiéndose además, a dejar las puertas de su mercado, abiertas al 97% de los productos de los países pobres, a partir del 2.008, sin aranceles aduaneros, ni cuotas.
Esto quiere decir, que por una imperiosa necesidad de justicia social, que trata de ofrecer unas mínimas posibilidades de supervivencia, a los países con economías débiles, y emergentes, vamos a encontrarnos, con el indeseable efecto bilateral, de un mercado altamente competitivo, para nuestros productos, tanto agrícolas, como industriales, y en el que éstos, sólo podrán competir, en base a su calidad, difícilmente a sus precios, que no pueden compararse a los marcados por estos países, cuyos costes de producción son mínimos, y cuyos precios aun bajarán más, cuando se vean exentos de aranceles aduaneros.
Este hecho de la globalización, afecta a Europa, como potencia económica que es, a España, como un país desarrollado donde el nivel de vida está muy por encima del de los países pobres, y a Extremadura, como exportadora de productos, principalmente agropecuarios, e industriales, en menor cantidad, cuyos precios subirán, a medida que disminuyan las subvenciones.
Los ejemplos del impacto de la globalización, se suceden precipitadamente: Estos días hemos asistido, en Cáceres, a la agónica pérdida de una las pocas industrias de la capital, la WAECHTERSBACH, según se ha oído, por la falta de competitividad de sus productos, excesivamente caros, frente a las cerámicas importadas de otros países. Otro ejemplo reciente es la reconversión de la fábrica de SEAT, en Martorell, por disminución en las ventas de sus vehículos, cuya relación calidad-precios, compite duramente contra la ofertada por otras marcas nuevas , que procedentes de los países en desarrollo, han irrumpido en el mercado imponiéndose, como son la coreana Daewoo, o la Skoda, con fabricas ubicadas en los llamados países del este.
Pero, si mantener la competitividad del campo extremeño, tras años de mejora, en los que hemos remodelado el sector vinícola, dotándolo de calidad, se ha afianzado la industria aceitera, y se han consolidado empresas manufactureras, de productos como el cerdo, y el queso, es ya difícil, en el mercado globalizado. ¿Quién pagaría un “duro” por invertir en un sector industrial tan incipiente, en una región, perdida en medio del campo, e incomunicada, y cuyos trabajadores están amparados por una normativa, que los equipara al resto de los europeos, en sus condiciones laborales?.
Y ahí viene la importancia de realizar proyectos como el de la plataforma Logística de Intercambio de Badajoz, planificada por el Ministerio de la Vivienda, cuyo capital social lo aportarán, a partes iguales, dicho ministerio, la junta de Extremadura, y el propio Ayuntamiento de la ciudad, el de la autovía Cáceres-Trujillo, el de la esperada autovía Ruta de la Plata, o el del comentadísimo AVE.
Finalmente, no cabe duda, que el sector servicios puede aportar riqueza, en tanto en cuanto, canaliza fondos procedentes del exterior, como es el caso del sector turístico, pero no olvidemos, que no tenemos ni playa, ni nieve, y que para el recorrido turístico por nuestro patrimonio monumental y artístico, se calculan escasamente 4 días, incluyendo un paseo por Plasencia, visitas a la Catedral de Coria, y a la Ciudad Antigua de Cáceres, y un rápido vistazo a nuestras conservadas Ruinas Romanas de Mérida, aunque a la mayoría les sobra con un fin de semana, si hablamos del turismo urbano, lo que no tiene nada de extraño, si tenemos en cuenta que un lugar clave, para el sector, como es Cáceres, carece hoy por hoy, de una política propicia al solaz esparcimiento de los turistas, como puede verse, por los horarios de cierre de los bares, impuestos por el ayuntamiento. En cuanto al turismo rural, podríamos decir que está en mantilla, y en muchas ocasiones arrastra graves carencias, que disuaden a los visitantes, como son sus elevados precios.
Por todo ello, algunos de mis deseos para el próximo año, y los siguientes, son que la materialización de proyectos de desarrollo, disipen nuestras preocupaciones, sobre el futuro extremeño, que todas las regiones españolas, se sitúen por encima de la media Europea, en cuanto al nivel de renta se refiere, y que por fin, Extremadura tenga suficiente capacidad económica, y genere tanta riqueza, que pueda demostrar su solidaridad con las comunidades, a las que ahora se la mendiga.

Milagrosa Carrero Sánchez


domingo, diciembre 25, 2005

EXTREMADURA TIEMBLA


Un escalofrío ha recorrido, cada célula del sistema nervioso, de las dos provincias extremeñas, la mañana que se conoció, desdemuy temprano, la noticia del infarto sufrido por nuestro Presidente, Juan Carlos Rodríguez Ibarra.
Presidente de la Comunidad autónoma durante 22 años consecutivos, después de haber ocupado responsabilidades políticas en el congreso de los Diputados, como Vicepresidente segundo en las Comisiones de Educación y Ciencias, y de Presidencia del Gobierno, Rodríguez Ibarra es un profundo conocedor de los pormenores, tanto de nuestra vida política, económica y cultural autonómica, como de otras dinámicas políticas a nivel nacional.
El Presidente autonómico, que goza de la confianza de los Extremeños desde el 8 de Junio del 83, habiendo participado personalmente en la elaboración del Estatuto de Autonomía Extremeño, aun en vigor, y habiendo formando parte, anteriormente, como Consejero de Sanidad y Seguridad Social, del primer Gobierno preautonómico, en 1978, es, tras cinco investiduras como Presidente de la Junta de Extremadura, sin duda, el lider carismático de esta comunidad.
No voy a extenderme aquí a exponer el archiconocido Currículo de nuestro querido presidente, y digo querido porque cuenta con la confianza del pueblo extremeño. Solo quiero limitarme a reflejar el sentimiento de inseguridad que nos ha sacudido a todos, esta mañana, al enterarnos de su incidente, o accidente cardíaco, y recordar algunas anécdotas, que demuestran la consideración que esta peculiar figura, despierta en la gente.
Entre sus muchas condecoraciones quiero mencionar el galardón otorgado unánimemente, por la Asamblea de Socios de la Unión Extremeña de Sant Boi de Llobregat, como “buena gente”, por su labor en el desarrollo regional Extremeño, o el premio a la “Transparencia Informativa” otorgado por el Club Internacional de Prensa, que dan en ambos caso, una idea del sentimiento que su figura despierta en nuestro entorno.
Los extremeños progresistas, tenemos hoy miedo, de que este percance de salud, de nuestro presidente, pueda acortar, esperemos que no, su futura vida política. Y no es para menos si tenemos en cuenta, los avances conseguidos en nuestra Comunidad Autónoma a lo largo de su mandato. Así, entre 1986, y 1997, la economía Extremeña ha registrado un crecimiento del 3,8% anual, frente al 3% alcanzado por la media española, referido al PIB, y teniendo en cuenta, que la región parte con importantes carencias en infraestructuras.
Si bien Extremadura sigue teniendo un importante problema de desempleo, y serias dificultades para generar empleo, como asignatura pendiente, también es verdad que a nivel de productividad, se aminoran las distancias con la media nacional, cuya tasa de creación de empleo aumentó un 1.17% a nivel nacional, frente a un aumento del 1.37% en Extremadura.
A pesar de este problema, o de la renta de los Extremeños, que habiendo aumentado casi 12 puntos porcentuales, en los años citados en la estadística, aun sigue siendo baja, hay que reconocer, que en los últimos años, se ha producido una situación que tiende a la convergencia real con los niveles medios del país.
Y precisamente, porque el nivel de desarrollo en Extremadura , se encuentra entre los más bajos de la Europa Comunitaria, a pesar de la tendencia convergente de la economía de la Comunidad Autónoma Extremeña, la gente del pueblo Extremeño, deseamos sinceramente que el Presidente Juan Carlos se recupere enseguida, y mantenga las riendas de una política Extremeña de desarrollo, que él está más cualificado que nadie para dirigir, por su liderazgo popular, por su influencia en el Partido Socialista Obrero Español, y por su profundo conocimiento de la realidad Extremeña, y demostrada capacidad para tirar de un carro, al que todavía le queda mucho camino que recorrer, que él conoce como nadie.
El presidente Juan Carlos Rodríguez Ibarra, no ha podido estar en el debate sobre el estado de las Autonomías, y es una pena, justo ahora que vivimos, ese momento crítico para las Comunidades Autónomas, en el que se define el modelo de convivencia. Aunque se dice que nadie es imprescindible, en este caso, no es que no podamos prescindir de Ibarra como Presidente del Gobierno Regional, es que contrastando su labor, y sopesando las alternativas, con sólo pensarlo tiembla Extremadura.
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Milagrosa Carrero Sánchez

sábado, diciembre 17, 2005

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EDUCAR PARA LA DEMOCRACIA

Milagrosa Carrero Sánchez


Educar para la democracia, suena hasta “cursi”, pero no se me ocurre otra mejor manera de expresar, lo que creo que debemos hacer los adultos, con las nuevas generaciones, y especialmente, los sectores implicados en el proceso educativo, como somos los padres, los profesores, y los medios de comunicación.
Desde mi triple perspectiva de madre, profesora, y articulista, encuentro una oportunidad de oro para educar a nuestros niños, y jóvenes, cada vez que se suscita un debate ideológico, o político en el seno de nuestra sociedad.
Los futuros ciudadanos están en su derecho de aprender a tomar partido, a adoptar posiciones, y es muy recomendable, que lo hagan reproduciendo los patrones de conducta legalmente establecidos, y normalmente usados por los adultos, en un régimen democrático, para defender sus compromisos ideológicos. Han de habituarse a manejar los procedimientos pacíficos de reivindicación, usados en nuestra estructura socio-política, y acostumbrarse a hacer uso de los derechos que como ciudadanos disfrutarán durante toda su vida.
Este año los estudiantes han sido convocados a varias jornadas de huelga , la última el día 14 de diciembre, convocadas por el Sindicato de Estudiante, el STEs, y la CGT, apoyando, entre otros puntos, una enseñanza pública de calidad, y laica.
Los padres han definido sus planteamientos, reflejados por la FREAPA, y la CONCAPA, los profesores están claramente posicionados, hace meses, y los medios de comunicación, también expresan abiertamente sus posturas. Por eso “se me caen los palos del “sombrajo”, cuando en algunos Centros,se le ponen pegas a los alumnos para acudir a dicha convocatoria, o cuando alguno de mis compañeros, y lo expongo, como lo pienso, decide deliberadamente elegir para su examen trimestral, justo el día en cuestión, previsto para el evento, a fin de evitar que los alumnos hagan uso de un derecho a la huelga, que por razones de forma, niegan a los estudiantes, alegando el fácil argumento de que no son trabajadores.
Es cierto que desde el punto de vista normativo el concepto de huelga, va asociado al concepto de trabajo retribuido, por aparecer en nuestro ordenamiento jurídico, como un derecho de los trabajadores. Ateniéndonos a estos matices, tampoco podríamos considerar como tal, la huelga de hambre, por no consistir estrictamente, en un paro voluntario seguido del correspondiente descuento retributivo, aunque haya sido realizada por trabajadores. Puestos a Limitar, de esta manera, las posibilidades de expresión de los distintos colectivos, habría que negarles este derecho, a las amas de casa, a los curas, a los presos, a los voluntarios, etcétera, etcétera...
Pero señores ¿ Hay mejor forma de enseñar algo, que con una clase práctica, sobre el escenario de la vida real?. Estos aprendizaje, llamados significativos, favorecen la asimilación de los contenidos tratados, por su capacidad de motivación sobre el interés del alumno.
Desde el punto de vista educativo, es incluso secundaria, la decisión del alumno, de acudir o no a la huelga; lo principalmente importante es el análisis del problema, el debate, la toma de decisiones, la adopción de posturas consecuentes, en pocas palabras, el desarrollo, en el alumno, de las capacidades necesarias para ejercer una libertad responsable.
Pero no todo el mundo lo entiende así; todavía hay profesionales de la educación que, en base a que los alumnos, supuestamente, carecen de la suficiente información para inclinarse libremente por opción alguna, consideran absurdo permitirles ejercer el derecho a la huelga, y en lugar de aprovechar esta magnífica ocasión, para darles una lección de democracia, les ponen pegas para su ejercicio.
Y lo más incomprensible de todo, son las sanciones. Todavía hay centros, en los que se castiga con un apercibimiento, a los grupos de alumnos que han faltado, o se han ido de las clases, con motivo de la huelga.
Las coacciones que padecen los alumnos para impedirles el ejercicio de “su derecho” a apoyar “la huelga”, son notables: Algunos Profesores no tienen reparos en amenazarlos con avanzar en el temario, como si fuera un día cualquiera, y otros incluso, se permiten colocarles un examen, justamente en la fecha de la convocatoria, para que la opción sea “ninguna”.
Otros muchos, sin embargo, no entendemos, que problema hay en enseñar a los chicos a actuar consecuentemente, y por nuestra parte, insistimos en que han de tomar posturas personales, y responsables.
Estas contradicciones internas del profesorado, convierten en caóticas las jornadas de huelgas de alumnos, que perdidos en un mar de dudas, y con pocos adultos dispuestos a explicarles el problema, de una manera objetiva, se ven sometidos a las presiones de los padres por un lado, y de los profesores, por otro, que no coincidiendo siempre, en sus planteamientos, les pueden llegar a generar cierta ansiedad.
Por otro lado, extendida como está, en ciertos sectores, la idea de que los IES son grandes guarderías, en algunos centros, se entiende que los alumnos, tienen que permanecer en el recinto durante la jornada escolar, lo que aumenta la confusión entre los chavales, que en ocasiones, llegan a sentirse culpables por el hecho de “ir a la huelga”. Todo depende de la interpretación que se dé a las normas, que por lo general, difiere bastante de unos Centros a otros.
Como consecuencia, durante las huelgas de estudiantes, los Institutos se convierten en un desbarajuste de idas y venidas, de clases con 5 o 6 alumnos, que no se atreven a faltar, de asignaturas a cuya clase se tiene necesariamente que asistir, y de otras a las que faltan casi todos los alumnos. A primera hora de la mañana, suelen asistir cierto número de alumnos, que animados por los múltiples rumores que se suscitan alrededor de la huelga, y dependiendo, de las actitudes, que ésta despierte en los distintos profesores, van abandonando, a lo largo de la jornada, primero sus aulas, y luego el centro, en grupos. La sala de profesores comienza a tener una actividad creciente, a medida que aumenta el número de profesores cuyas aulas están vacías. Los pasillos se llenan de pasos, de unos alumnos que vienen, de otros que se van, y sobre todo de los profesores que acuden a su clase, para regresar, acto seguido, casi siempre, por falta de “clientela”.
Me parece necesario desarrollar normativas que regulen este vacío legal, con respecto al derecho a la huelga de los estudiantes, garantizando la opción de su ejercicio, sin ningún tipo de coacciones. Es lógico y positivo, que así como desde niños hacemos uso, de nuestros derechos de asociación, reunión, y manifestación, como ciudadanos de un país democrático, que somos, nuestros jóvenes estudiantes, puedan ejercer con pleno derecho, el recurso de la huelga, para manifestar pacíficamente sus opiniones, porque si realmente queremos vivir democráticamente, tenemos que educar para la democracia.

Milagrosa Carrero Sánchez




VUELVE EL DERROCHE ENERGÉTICO POR NAVIDAD
Por Milagrosa Carrero Sánchez

Seguirle la pista a un envoltorio de papel, y no adquirir conciencia ecológica es prácticamente imposible. Cada vez que se acercan estas fechas, me armo de paciencia, y analizo con mis alumnos, en clase, y con mis hijas, en casa, las consecuencias que implica, el inocente detalle de envolver un regalo. Les ayudo a retroceder mentalmente hasta la fábrica de papel, e imaginamos las enormes batidoras de la pasta, consumiendo más kilovatios de los que nos caben en nuestra imaginación. Visualizamos montones de rodillos giratorios, conformando las láminas, potentes ventiladores, soplando aire precalentado para secarlas, cortadoras, igualando los bordes, impresoras, componiendo bonitos diseños, ordenadores controlando con programas adecuados, todo el proceso, y todo esto, a base de un gasto ininterrumpido de energía eléctrica. No hace falta calcular los Kilovatios, que consume cada día una fábrica de papel, pero si tenemos en cuenta, que el ventilador de cualquier aspiradora tiene una potencia de, al menos, 900 vatios, y cualquier resistencia eléctrica entre uno, y dos kilovatios, podemos imaginar el gasto eléctrico diario, que suma, durante un mínimo de ocho horas, con todas sus máquinas, una industria de este tipo.
El consumo de energía en una planta papelera, varía mucho dependiendo del proceso de fabricación de la pasta, que puede tratarse química o mecánicamente.
Muchas fábricas utilizan turbinas de vapor. Estas máquinas térmicas, queman directamente el combustible, produciendo la consiguiente contaminación. En cualquier caso, el proceso requiere el funcionamiento de muchos motores, frecuentemente eléctricos, de gran potencia, tales como trituradoras, y refinadoras.
El uso de energía eléctrica en lugar de máquinas térmicas (motores y turbinas), no significa actualmente, menor riesgo de contaminación, ya que el 56 % de la energía eléctrica producida, se obtiene en centrales térmicas convencionales, que queman hidrocarburos, produciendo emisiones tóxicas, procedentes de la combustión, además de contaminar térmicamente el entorno, por el exceso de energía, que hay que disipar, en la torres de refrigeración.
En nuestro país hay en funcionamiento, aproximadamente, 200 centrales térmicas, con una potencia total instalada de 27.000 MW.
De manera, que cada vez que uso un pañuelo de papel, soy responsable directa de los efectos de la contaminación.
El efecto invernadero, producido por las emisiones a la atmósfera, de gases, procedentes de la combustión de hidrocarburos, como el dióxido de carbono, o el metano, entre otros, es probablemente, el causante del aumento de la temperatura del planeta, y de la previsible alteración del clima, cuyas desconocidas consecuencias empieza a preocupar, no sólo a los científicos.
La concentración media de dióxido de carbono se ha incrementado desde unas 275 ppm antes de la revolución industrial, hasta 361 ppm en 1996.
Los niveles de metano se han doblado en los últimos 100 años.
Los científicos piensan que la mayor concentración de gases con efecto invernadero, producirá, un cambio climático, que será más rápido en tierra firme que en los mares, cuyas aguas, absorberán inicialmente el calor adicional, estando previsto un aumento de la temperatura de entre 1º, y 3.5 ºC para el año 2100.
Es imposible saber, y menos demostrar, si el aumento de 0.6ºC que la temperatura media del planeta ha sufrido en los últimos 130 años, se debe a este efecto, pero parece claro que existe una relación, y en busca de una solución práctica, los países europeos, “dieron a luz”, el 11 de diciembre de 1997, el conocido Protocolo de Kioto, determinando medidas, para la reducción de las emisiones, en los países industrializados.
En dicho acuerdo, se limitan las emisiones de varios gases de efecto invernadero: dióxido de carbono, metano, óxido nitroso, hidrofluorocarbonos, y perfluorocarbonos.
No es posible predecir, con exactitud, las consecuencias de este fenómeno, para lugares concretos, pero es previsibles que los desiertos se hagan más cálidos, y secos, afectando especialmente a Oriente Medio, y a África, sin olvidar a la Península Ibérica. Si esto llegara a ocurrir, podrían fundirse entre un tercio y la mitad de los casquetes polares, inundando grandes superficies costeras, y produciendo grandes cambios en los ecosistemas, que supondrían una convulsión en nuestra sociedad.
Sin embargo, en estas fiestas navideñas, nadie diría que el despilfarro energético pudiera suponernos problema alguno.
El solsticio de invierno, se ha celebrado en diferentes culturas, desde hace más de un millar de años, 12.000 según algunos antropólogos, como E.W.Budge. Significa la vuelta de la luz, el renacimiento de las tinieblas. Los nórdicos y celtas, lo celebraban durante doce días. En tiempos de los romanos, el emperador Aureliano, en el siglo tercero, estableció el 25 de diciembre, como cumpleaños del sol invencible, dentro de las celebraciones romanas del solsticio de invierno. Como el niño Jesús, muchos dioses y héroes anteriores (Edipo, Perseo, Jasón, Apolo, Mirta, Horus...etc), poseían historias parecidas, de nacimiento, muerte y resurrección.
Cuando la iglesia católica aceptó esta fiesta, como parte de su religión, en el 320 de nuestra era, ya eran populares las celebraciones Mithraicas, de los Romanos, y las dedicadas al dios Yule de los Celtas y Sajones.
Así pues, no es de extrañar esa efervescencia del espíritu navideño, que nos impulsa al cambio, cada solsticio de invierno. Claro que, en nuestro mundo consumista, manifestamos estos impulsos con un convulsivo comportamiento depredador, que nos empuja a gastar mucho dinero, y a desperdiciar mucha energía. Y así, sin pensar en las consecuencias, nos vemos obligados, a preparan desproporcionados banquetes, cubrir a nuestros allegados de inservibles regalos, y convertir las noches en días, en un colorido espectáculo, de luces de colores.
¿Y que me dicen de la desproporcionada inversión en adornos luminosos, de las ciudades? ¿De donde sale la energía eléctrica que nos damos el “lujazo” de derrochar, de la manera más insolidaria y más antiecológica posible, para simple distracción de nuestros sentidos? ¿De las centrales térmicas, causantes de los fenómenos comentados, o a caso, de las temidas centrales nucleares, cuyos residuos radiactivos, quedarán amenazando a las futuras generaciones, durante cientos, miles e incluso millones de años?
En España se producen cada año 2.160 toneladas de residuos radiactivos, depositados, periódicamente, entre el cementerio, para restos nucleares, del Cabril, que recibe anualmente 2000 toneladas de residuos, de baja y mediana actividad, y las propias instalaciones, que guardan celosamente el resto.
Pero vivimos en esa especie de burbuja mágica, de los países “desarrollados”, que de espaldas a la realidad, embelesada con nuestro propio afán consumista, ignora deliberadamente las consecuencias de sus propios actos. Y puedo entender, que en verano, nos empeñamos en pasar frío, regulando los termostatos, de los climatizadores, por debajo de la temperatura legalmente permitida, y que en inviernos, gocemos pasando calor, con las calefacciones a tope, pero lo que me resulta inconcebible, es este empeño en derrochar energía, que obliga a las casas comerciales a presentar los productos, embalados en laboriosísimos paquetes, de varias capas, a los ayuntamientos a despilfarrar convulsivamente en iluminación, arrastrados por una especie de fuerza competitiva, y a nosotros, la gente que vivimos sumergida en este sistema, a olvidar que con cada regalo que envolvemos, cada objeto inútil que compramos, cada vatio innecesario que gastamos, estamos desperdiciando una energía, que ninguna civilización anterior, en los últimos 12.000 años, había soñado jamás, con ofrecer en sacrificio, al más exigentes de sus dioses, para salir de las tinieblas, la noche más larga del año.

Milagrosa Carrero Sánchez