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domingo, enero 27, 2008

MÉRITOS PROPIOS






"Hartita" me he quedado de tanto reportaje Borbónico. Si el rey ha llegado a sus 70 añitos nosotros nos los hemos tenido que tragar uno por uno y cadena por cadena. Personalmente me ha quedado clarísimo lo buenísimo que es, lo superdemócrata, y lo “imperescindibilísimo” para nuestro sistema político, que por otro lado es intocable.

A este “hartón” promonárquico, felicitaciones incluidas, ahora hay que añadirle el “cumple” del príncipe, un chaval cuyo mérito no es, por lo visto, el de ser el “heredero” de una “dinastía” que Franco tuvo el gusto te imponernos, el aspirante a la Jefatura del Estado en base a unos anacrónicos privilegios que no puedo explicaros mientras no alcance a comprenderlos. ¿Cuáles son sus meritos entonces? Por lo que tengo oído en prensa y tele : “MERITOS PROPIOS”, ahí es na….

No es de extrañar que haya quien no entienda esta moda de defender los privilegios de esta supermillonaría familia, algo dueña además de nuestros destinos, como prueba la carta publicada por
Jaume D’urgell en su blog, y a la que como la pólvora se están sumando otros amigos entre los que quiero contarme.

Milagrosa Carrero

miércoles, octubre 03, 2007

La tercera república ¿Y por que no?

En efecto, el sentimiento antimonárquico está hóndamente arraigado en una gran parte del pueblo español que no comprende por qué ha de reinar la dinastía de los Borbones y no la de los García, los Sánchez, o los Rodríguez, que suena más español y con no menos merecimientos. Y es que a algunos les cuesta trabajo entender que frente a las penurias de pagar, a duras penas, el alquiler de la vivienda, o de hipotecarse de por vida para tener un techo, los príncipes hayan disfrutado, por cuenta del presupuesto del Estado, de magníficas “residencias” desde que han sido independientes, por no hablar de otros privilegios. Desde luego tampoco es fácil de comprender que en una democracia, en la que se supone que todos deberíamos tener las mismas oportunidades, según la Constitución, los cargos de Rey, y de Jefe del Estado no estén sujeto a la voluntad popular expresada en las urnas, ni sean accesibles tampoco a todos los españoles.